
El oro suele ser el refugio de los inversores en tiempos de incertidumbre económica. Cuando las economías entran en números rojos, la fiebre por el dorado metal asoma en los mercados. En menos de dos años el lingote de una onza de oro se ha apreciado un 74%, desde los 813,80 dólares que marcaba en enero de 2009 hasta el récord de 1.423 dólares que alcanzó el pasado 6 de diciembre. Pero no se confíe, cuando el oro o cualquier otra inversión se convierte en demasiado popular puede derivar en una burbuja de precios, de esas a las que tan acostumbrados estamos últimamente, y convertirse en un verdadero riesgo: si se pincha nos hará perder mucho dinero y muy rápido.
Eso no significa que deba olvidarse del oro, sino diversificar su inversión y cubrirse de posibles desplomes de su valor apostando por otros metales preciosos. El cobre, el zinc, la plata, el paladio o el platino son consideradas por los expertos como una alternativa más versátil y sólida, ya que no suelen ser objetivo de especuladores en el largo plazo. Además, estos metales tienden a mantener y aumentar de manera estable su valor como componentes vitales de los sectores industriales petroquímico, de automoción y electrónico.
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El cobre, fundamental para el tendido eléctrico, los microchips o las tuberías, ronda ya los 9.346 dólares por tonelada, marcando alza del 27% en 2010. Los analistas estiman que el precio de la tonelada podría alcanzar las cinco cifras para el año que viene debido al descenso de producción anunciado por el mayor productor del mundo, Chile. Algo similar sucederá con el zinc y la plata, que según los expertos consultados por Bloomberg, se revalorizarán un 37% y un 21%, respectivamente, a lo largo de 2011.
El platino y el paladio completan el repoker de metales preciosos que cotizarán al alza en los próximos 12 meses. Ambos metales, utilizados principalmente por la industria del automóvil, podrían llegar a superar las ganancias en oro si la recuperación económica acelera su marcha, como apuntan casi todas las previsiones. El paladio cotizó en 2010 a 635 dólares la onza, mientras que el platino, sin el que los populares iPhone y muchos otros aparatos electrónicos no existirían, podría empezar el nuevo año por encima de los 1.700 dólares la onza, sucediendo al oro como el metal precioso de mayor valor.
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